Reafirmo ser ‘cabra’

Crecí como parte de un culto, en un punto de mi vida lo dejé, no fue fácil debido a como los cultos funcionan, es decir, por todo el control que ejercen sobre las personas que están dentro de él, pero lo logré. Ahora en retrospectiva y después de una reciente situación personal me doy cuenta de algo muy importante de todo este proceso.

Siempre creí que estar atrapado en un culto era debido a una situación de ignorancia, de privaciones, de aislamiento del exterior y del mismo control que el culto ejerce sobre ti, pero, me he dado cuenta que estaba en un error y es que aunque podría haber un poco de lo anterior, el verdadero motivo por que el que uno queda atrapado en un culto o llega a pertenecer a uno es por que uno así lo quiso, uno tiene esa condición o personalidad como lo quieran llamar para ser enganchado y retenido en un culto.

Hablo de la condición de cordero, de esa personalidad obediente que necesita seguir a un pastor. Hoy me di cuenta de que cuando una persona permanece en un culto es por esta razón, porque lo cierto es que todos tenemos opciones en esta vida y aunque un culto ejerza un poderoso control sobre ti, siempre se puede luchar contra él de alguna manera, por eso es que algunos logramos salir. Si hay personas que no lo hacen, es porque simplemente estas aceptan ese control por su condición de corderos.

Ha sido una revelación para mi entenderlo, yo realmente creía que quien se quedaba en el culto es porque estaba atrapado en él y que debía hacer lo posible por rescatarlos y ayudarles a ser libres tal como logré para mi la libertad, pero me di cuenta de que esas personas no necesitan ser rescatadas, no todos tienen personalidad de cabras, esas personas que se quedan son corderos y como corderos son seguidores.

¿Y por qué digo cabra? Porque es precisamente el tipo de personalidad que describían en el culto como la personalidad rebelde y reprobable. Más claro no lo puede dejar lo siguiente:

Jesús explica: “Cuando el Hijo del Hombre venga […,] todas las naciones serán reunidas delante de él, y él separará a las personas unas de otras, igual que el pastor separa a las ovejas de las cabras. Pondrá a las ovejas a su derecha, pero a las cabras a su izquierda” (Mateo 25:31-33).

¿Y qué sucede con las ovejas? Pues nada más y nada menos que…

“Entonces el Rey les dirá a los que están a su derecha: ‘Vengan ustedes, los que han sido bendecidos por mi Padre, hereden el Reino preparado para ustedes desde la fundación del  mundo’” (Mateo 25:34).

Lo cierto es que no todos somos seguidores, no todos necesitamos un líder o pastor que nos diga cómo, cuándo, dónde, qué y por qué, algunos somos cabras, y como cabras no queremos seguir el manuscrito que alguien más escribió, queremos nosotros mismos escribir nuestro manuscrito de vida y descubrir por nosotros mismos el cómo, cuándo, dónde, qué y por qué.

Todos tenemos esa opción en la vida, sin excepciones, no importa que control se ejerza sobre nosotros, cuando somos cabras, entonces tomamos las decisiones necesarias y nos enfrentamos a lo que sea con tal de tomar control sobre nuestras vidas.

En retrospectiva entonces, realmente creí que podía ayudar a los que se quedaron dentro del culto, pero como dije, me equivoqué, ellos no están ahí porque estén siendo engañados, están porque quieren estar, porque es cómodo ser cordero, es cómodo dejar tu vida en las manos de alguien más, es cómodo no tener que tomar control ni responsabilidad por tu propia vida, es cómodo que te digan como se vive la vida así tu no te tienes que complicar en ver como vivirla y descubrirlo a base de equivocaciones, de altas y bajas. Y se vale, se vale querer vivir así.

Hoy decido ser cabra, por que aunque ya hace 10 años aproximadamente comenzé a apartarme y hace unos 5 años me retiré del culto totalmente, hasta hoy comprendí que no me corresponde rescatar gente que no necesita ser rescatada. Yo me retiré por que el dejar mi vida en manos de alguien más no es lo que visualizo para mi, yo quiero darle dirección a mi vida bajo mis propios términos, aún cuando me equivoque, serán mis equivocaciones. Y hoy después de esta revelación, me convenzo y reafirmo que soy cabra y como cabra salto de gusto por ese no sé que, que me hizo ser cabra.

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