A little bit of...

Mi primer voto electoral

El 2015 a mis 27 años fue la primera vez que voté en elecciones políticas. Talvez se pregunten por que esperé hasta los 27 años para votar o se pregunten por que nunca antes había ejercido mi derecho al voto o por que había descuidado mi obligación cuidadana, aún más, talvez se pregunten por que dedico un blog a escribir al respecto como si hubiera sido un gran acto cuando para muchos es algo de lo más normal.

Votar en elecciones políticas si representó para mi un gran acto, tanto de libertad, rebeldía, revelación, entre otras cosas. Primero, ¿Porqué nunca antes había votado? En pocas palabras, por cuestiones religiosas. Y tal vez se pregunten, ¿Qué tiene que ver la religión con el derecho a elegir quien será tu gobernante?, pero en la religión en la cual fui educada y en la que pasé los primeros 22 a 25 años de mi vida aproximadamente, las votaciones electorales políticas no son un acto fomentado, esto bajo los argumentos de que la religión no se involucra en actos políticos y también de que un gobierno humano no puede traer solución a los problemas de la humanidad, es sólo Dios quien puede solucionar nuestros problemas y por ende el único que merece ser elegido como nuestro gobernante.
Debido a que votar no es un acto bien visto dentro de la religión en la que fui educada y de hecho uno por el cual, de haberlo ejercido, habría tenido consecuencias, pasé 27 años de mi vida, ajena, indiferente e incluso pesimista ante cualquier aspecto relacionado a la política. Debo admitir que de hecho no me gusta la política pero me cansa lo que sucede a mi alrededor y me cansan las injusticias y por supuesto quiero mejores condiciones, por lo tanto decidí ejercer mi voto, pues entendí que quedándome de brazos cruzados no lograría poner un grano de arena en pro del cambio, lo que es más, al ejercer mi voto, me di cuenta de que este si puede tener un buen efecto, pues cuando alguien responsablemente decide ejercer su voto de la forma más sincera y socialmente responsable posible este tiene un efecto positivo. Para mi fue evidente el aspecto positivo del voto cuando un candidato independiente, nuevo en la política e incluso joven, logró ganar a pesar de competir contra los más poderosos e involucrados en la política, simple y sencillamente por que la gente cansada de lo mismo de siempre decició darle una oportunidad a este joven. Eso para mi representó una prueba de que el voto si cuenta y que puede hacer una diferencia entre más años de gobiernos corruptos o el darle paso a nuevas opciones.

Al salir de las casillas de votación debo admitir que me sentí muy bien. Al principio me sentía extraña, pero esos actos de los que siempre se me había dicho que eran incorrectos o se tachaban de “algo malo”, resultó ser tan simple como el ir a formarme y ejercer un derecho con el objetivo de aportar y participar en actividades que pueden hacer una diferencia en el país al cual pertenezco. No me considero muy patriótica y como dije antes tampoco me interesa mucho la política pero votar no me hizo daño, ni le haría daño a nadie, claro, siempre y cuando lo hagamos de forma consciente y responsable.

No me había dado cuenta el como actos tan simples han sido el resultado de un cambio total de perspectiva, visión de la vida y de pensamiento. Lo cierto es que esos cambios han sido lentos y han sido pasito a pasito, los considero un pequeño despertar a todo aquello de lo cual estuve alejada por esa frase tan popular en mi pasado religioso, el famoso, “es malo”.

Ahora antes de pensar automaticamente en ese famoso “es malo”, primero razono y medito, “¿Qué es lo malo?”, “¿Quién dice que es malo?”, ¿Porqué es malo?”. He dejado de dar por sentado lo que alguien me dice como si fueran verdades absolutas y totalistas, ahora practico el cuestionar, el razonar y determinar bajo mis propios términos si algo es malo o no para mi y para los que me rodean.

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